Abrir un negocio sin dejar el trabajo: los primeros seis meses
Qué se puede hacer en paralelo al empleo, qué conviene registrar desde el día uno y qué puede esperar.
La mayoría de los negocios que funcionan no arrancaron con alguien renunciando. Arrancaron los fines de semana, con el sueldo todavía entrando.
Mes uno y dos: probar sin gastar
Antes de comprar mercadería o alquilar nada, vendé. Conseguí cinco clientes que paguen. Si no aparecen cinco personas dispuestas a poner plata, el problema no se arregla con una inversión más grande.
Mes tres: registrar
Cuando ya hay ingresos repetidos, la informalidad empieza a costar más de lo que ahorra: no podés facturar a clientes que lo exigen, no accedés a crédito y quedás expuesto a una multa. El régimen simplificado para pequeños contribuyentes suele ser el punto de entrada más barato.
Mes cuatro y cinco: separar las cuentas
El error más común es mezclar la plata del negocio con la de la casa. Sin cuentas separadas es imposible saber si estás ganando. Una cuenta distinta, aunque sea una billetera virtual aparte, alcanza para empezar.
Mes seis: decidir con números
Recién acá tiene sentido preguntarse si dejar el empleo. La cuenta no es "cuánto vendo" sino cuánto queda después de costos, comparado con el sueldo que resignás, más un colchón de seis meses.
Si el negocio todavía no llega, no significa que fracasó. Significa que todavía no es momento.